|
<<<
MOVIMIENTOS OBREROS E IDEAS SOCIALISTAS>>>
Frente a la difícil situación
social que creó la revolución industrial en sus comienzos, se
generaron reacciones que buscaban aliviar los conflictos entre
trabajo y capital y la explotación de que eran víctimas los
obreros. En primera instancia aparecieron los movimientos obreros, y
casi paralelamente apareció el llamado ‘socialismo utópico’.
Unos y otro estaban fuertemente ligados. La situación de los
trabajadores ingleses es un buen ejemplo de lo que ocurría en toda
Europa.
Los obreros no sabían a quién
atribuir la precariedad de sus circunstancias laborales y sociales,
pero en las primeras décadas del siglo XIX fueron adquiriendo
concienciado su situación y buscando alternativas a la explotación
a que estaban sometidos. En una primera etapa de organización
obrera en el siglo anterior, su lucha se habla dirigido a lograr la
prohibición de las máquinas por parte del Estado porque ellas
ocasionaban desempleo. Con tal fin, y para que fijar un salario mínimo,
recurrieron al Parlamento inglés. Éste, compuesto por
latifundistas y representantes de la burguesía, no prestó atención
a las peticiones.
Como esta vía no dio
resultados, sobrevino el ‘ludismo’, segunda etapa caracterizada
por la destrucción de las máquinas, que tomó su nombre de uno de
sus más importantes inspiradores y participantes, Nod Ludd. Este
movimiento, que provenía de las ultimas décadas del siglo XVIII,
alcanzó su momento más importante entre 1811 y 1816. El gobierno
inglés condenó a muerte a quienes participaron en la destrucción
de las máquinas, llegando incluso a utilizar al ejército para
detener las grandes oleadas de obreros que se enfrentaba a los
patronos.
Paralelamente al ludismo
apareció una nueva modalidad de resistencia obrera, tercera etapa
del movimiento: las primeras organizaciones y asociaciones de carácter
social, las cuales recibieron nombres como clubes de obreros y cajas
de ayuda mutua. Los primeros intentos venían desde los comienzos de
la revolución industrial y contemplaban la huelga como medio de
lucha. La reacción del gobierno inglés fue igualmente represiva:
por medio de leyes prohibió las huelgas, que eran dispersadas
violentamente, las agrupaciones y los sindicatos, e impuso severas
penas que podían llegar hasta la horca.
Esas leyes se mantuvieron
hasta 1824 y al ser levantadas dieron paso a un gran movimiento de
conformación do los sindicatos llamados trade unions. Éstos
tuvieron fuerza durante la década de 1830 y ejercieron tal presión
sobre el Parlamento que éste tuvo que aceptar una serie de reformas
y promulgar leyes que permitían a los obreros defenderse frente a
la arbitrariedad de los patrones. A pesar de todo, los resultados
fueron muy pobres y el movimiento obrero persistió en sus formas de
organización, hasta que finalmente se concreté en el ‘cartísmo’.
EL
SOCIALISMO UTÓPICO
Las ideas llamadas
socialistas, que buscaban la igualdad de condiciones para todos los
hombres, no eran nuevas para entonces. Su origen se remontaba
al mundo griego, especialmente la obra de Platón, y a autores del
siglo XV que plantearon teóricamente esa posibilidad como Tomas
Moro en La utopía y Tomás de Campanela en La ciudad del sol, entre
otros. Muchas de tales ideas fuero retomadas por la ilustración.
Las duras condiciones de la
revolución industrial y la gran injusticia social que generó
estimularon una nueva forma de pensamiento igualitario: el
socialismo utópico, llamado así por su romanticismo e idealismo.
Concebía, una sociedad perfecta y la creación del reino de la
felicidad, del cual debían participar todos los hombres sin excepción.
El socialismo utópico tuvo así un marcado carácter moralista y ético.
Uno de sus principales
representantes fue robert Owen (1771-1858), una excepción para su
época. Rico empresario, duelo de fábricas, creía en la bondad
natural del hombre y que en él influía el medio ambiente. Por eso
se dedicó a mejorar las condiciones de vida y de trabajo de sus
obreros, creó escuelas y sistemas de salubridad, disminuyó el
consumo de alcohol, moderó el trabajo infantil y mantuvo salarios
altos. Como socialista utópico se opuso radicalmente al
individualismo, al que consideró fuente del mal social. Con su
fortuna intentó hacer experimentos aún más radicales teniendo en
cuenta sus éxitos iniciales: creó cooperativas, introdujo el
trabajo social y fue el padre de la legislación industrial.
Por otro lado, el francés
Claude Henri, conde de Saint – Simon (1760-1825), participante en
la guerra de independencia norteamericana, pensaba que la nueva
sociedad debía asentarse sobre la industrialización y que sus
dirigentes debían ser científicos. Su tarea consistía en dirigir
la sociedad hacia un bien común, basado en el derecho comunitario
al trabajo, la propiedad, la herencia, la libertad personal y el
derecho a competir.
Otros socialistas utópicos
importantes fueron Louis Blanc (1811-1882), que propuso sustituir la
industria privada por almacenes de trabajo social a la manera de un
socialismo de Estado; Pierre – Joseph Proudhon (1809-1865), para
quien la propiedad era un robo, por lo que proponía sociedades
mutualistas basadas en la libertad y la igualdad.
Por esta época también
comenzaron a tomar fuerza los ‘clubes de mujeres’ que
preconizaban la necesidad de rescatar los derechos de la mujer. Se
distinguieron en esta tarea Flora Tristán, las hermanas Charlotte y
Emily Bronte (1816-1855,1818-1848), George Sund (Aurore Dupin,
1804-1876) y otras que contaron con el apoyo de los socialistas.
EL
DERECHO
Tomando como base la tesis
de Marx acerca del derecho, que "se desarrolla conjuntamente
con la propiedad privada, como resultado de la desintegración de la
comunidad natural" (La ideología alemana), Lenin consideró
que el derecho también debía adaptarse a las condiciones de
transición al socialismo, es decir, debía legitimar la abolición
de la propiedad privada. Pero al igual que el Estado, el derecho
también debía desaparecer una vez alcanzadas las premisas de la
sociedad comunista Lenin redacte la primera constitución
socialista, en la cual el Estado y el derecho se consagraban a la
estructuración y defensa del socialismo.
|